✿agosto'25✿
han sido semanas un poco difíciles. estoy aprendiendo a vivir sin deprimirme, lo cual es rarísimo porque no sé existir si me pasan cosas y no me dan ganas de abrirme las venas right there and then, y la verdad es que tampoco están sucediendo cosas tan terribles. llevo mucho tiempo buscando trabajo y no consigo, para algunos estoy sobrecalificada y para otros no sé nada; ahora mismo llevo casi un mes esperando saber si quedé o no en un trabajo que sería increíble para mi y genuinamente no soporto más ni el desempleo ni la incertidumbre. cuando todo se vuelve mucho pienso en que tampoco estoy tan mal, cuesta darse gustos y pagar el alquiler? sip, pero también tengo una hermosa familia y tiempo para hacer lo que me gusta, mantener mi casa y pasar tiempo de calidad con todos los que quiero. supongo que así es mantener una psiquis relativamente sana pero a veces no puedo evitar pensar que si yo simplemente me alejara o dejara de existir la vida del resto sería mucho mejor; tal es así que a falta de depresión estoy teniendo serios problemas con la comida y mi cuerpo otra vez. siento amistades alejarse y perderse en la vida porque mis formas y mi vida actual no es compatible con la de una persona activa en la sociedad y eso me está costando mucho también. mis amigues tienen trabajos, un poco de estabilidad y posibilidades que yo no, me siento atrasada y avergonzada, me siento indigna y una decepción. tan difícil me está resultando todo que hasta estoy escribiendo en un diario, porque siento que no puedo apoyarme en las personas que sí están haciendo algo con su vida. de a poquito me estoy quedando sin esa voluntad de aguantar, de sentir que hay luz al final del túnel. pero eso sí: no estoy deprimida.
✿abril'25✿
Miro hacia atrás y puedo reconocer momentos de mi vida atravesados por obsesiones puntuales que de alguna forma definen lo que hago pero nunca lo que soy.
Supongo que todas las obsesiones definen lo que hacemos y que no es una particularidad mía. Aún así siempre busqué la manera de proyectar de alguna forma mi futuro en el rumbo de dictara la neurosis. Cuando era chica iba y venía entre la ciencia y la fantasía: unos años quise ser astrónoma o paleontóloga y otros novelista, tuve momentos en los que quise ser cantante o poeta y, en otros, socióloga. Nada de eso me sirvió. Ahora no sé qué hacer, otra vez intento encontrar un rumbo profesional en una obsesión momentánea porque necesito subsistir. Hace años que siento que todos mis esquemas se derrumban uno atrás de otro y ya no sé cómo encontrarle la vuelta. Tantas veces me caí y otras tantas me levanté, ¿no? Me pasa que estoy odiando todo lo que me gusta hacer porque lo que me apasiona no parece ser una posibilidad sostenible y cualquier cosa resulta en una pérdida de tiempo porque ¿quién soy si no hago?
Alcanzando los 10 años de maternar me doy cuenta de que haber sido madre a los 19 postergó algo crucial: el autodescubrimiento. Yo elegí ser mamá, es algo que deseé siempre y aunque las condiciones definitivamente no estaban dadas no me arrepiento ni un segundo de la familia que formé; pero para ser mamá tuve que dejar de ser, así, a secas. ¿Quién sabe quién es a los 19 años? Yo era mamá y durante un tiempo eso tenía que bastarme. Ahora que mi criatura es una persona que toma decisiones, que sabe distinguir el bien y el mal y que se acerca a la adolescencia, mi rol como madre toma otra forma y hay un poco de lugar para mi. ¿Para quién? No sé, para mi, lo que sea que soy. De a poco me estoy descubriendo, aprendiendo cómo me gusta ser y qué me gusta hacer, usar, decir, consumir... todo sobre mi. Si digo que no lo disfruto estaría mintiendo, el problema es que siento que es tarde. En 8 meses voy a cumplir 30 años y, como en cualquier otro momento de mi vida, me siento ajena y sin ubicación porque no puedo despegarme de un discurso que no sé bien de dónde saqué pero que no para de recordarme que yo tendría que tener, de mínima, un trabajo y estar recibida. Que no se me malentienda, ese era (supongo que sigo siendo) mi plan. Y así estoy hace años, sabiendo que estoy atrás de todo, corriendo el último vagón del tren y siempre que estoy a punto de alcanzarlo y subirme, acelera.